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Hay películas que son valientes porque se animan a mostrar la vida de los que no son como uno. Es fácil identificarse con las comedias románticas a la Julia Roberts o enamorarse perdidamente del Colin Firth de Pride And Prejudice…
Pero el cine realmente triunfa cuando hecha luz sobre situaciones diferentes a la norma, cuando nos muestra en serio cómo vive la otra mitad. La otredad en el cine no suele funcionar comercialmente, pero casi siempre la puesta es original, el guión emotivo y las actuaciones geniales. Esta vez le toca al mundo trans: la vida de personas que nacieron con un sexo psicológico diferente del biológico. Desde las locas trash hasta las chicas que quieren pasar desapercibidas, un Top 5 para sacudirse los prejuicios.
5) Different for girls (Spence, 1996)
Conocí “Different for Girls” de casualidad: me gustó tanto la actuación de Rupert Graves en “Maurice” que investigué un poco más su filmografía como galán gay. Y resulta que sí, que Graves no decepciona como la mitad de esta pareja diferente. Interpreta a Paul Prentice un ex punk con un trabajo pésimo que un día se choca con Karl (Steven Mackintosh), su ex compañero del secundario. Pero Karl ya no es quien solía ser. Es Kim, una muchacha que recurrió al cambio de sexo. Hay muchos pasos de vals hasta que el romance finalmente se concreta y Prentice va a tener que luchar contra sus prejuicios para darle rienda suelta al deseo y al amor. Pero lo mejor de “Different for girls” es que termina bien porque es, más allá de todo, una comedia romántica a la Julia Roberts. Y eso es genial, en definitiva: que se trate el transexualismo de Kim como una variable más y no un condicionante para que las historias tradicionales de amor sucedan.
4) Before Night Falls (“Antes que anochezca”, Schnaber, 2000)
Esta película no se trata, en sí, del transexualismo. Es la historia de Reynaldo Arenas (Javier Bardem), un escritor cubano homosexual y su travesía en la isla castrista que no toleraba ciertas demostraciones de cariño. La cuento entre las películas trans por la impecable actuación de Johnny Depp como “Bon bon”, una chica espectacular que reinaba en la prisión en donde iban a parar todos los “raros”. La personificación de Depp es tremenda, sensual, inteligente y muestra la perversidad de un sistema en el que no se permite el lugar para la diferencia.
3) Hedwig And The Angry Inch (John Cameron Mitchell, 2001)
Todas las películas de John Cameron Mitchell son de culto y merecen cinco estrellitas. Mi preferida de todas es “Shortbus” pero “Hedwig and the Angry Inch” fue su opera prima y, aparte, Mitchell es el protagonista. Cuenta la historia de Hansel, una chico alemán, que se enamora de un soldado americano y decide someterse a una operación de cambio de sexo que sale mal –de ahí que “inch” por pulgada se refiera al pedazo de carne que le quedó entre las piernas. Pero esta historia que puede parecer trágica es, en realidad, el comienzo de una aventura. Y esa aventura es musical. Hedwig va a formar una banda y va a enamorarse y, en el medio, va a rockearla en serio. No quiero revelar el final pero Hedwig es una de esas películas con corazón, divertidas, que uno recuerda y quiere volver a ver siempre.
2) Transamerica (Tucker, 2005)
Hay que sacarse el sombrero ante Felicity Huffman, más conocida como Lynette en Desperate Housewives. Acá se pone en la piel de un hombre que se siente mujer y está en proceso de convertirse en una. Bree (Huffman) tiene todo listo cuando se entera que hace años, después de haber mantenido relaciones con una chica, la dejó embarazada y tuvo un hijo. Ese chico, ahora grande, está en la cárcel en Nueva York por ser un prostituto y un traficante y decide contactar a su papá biológico, sin saber que es en realidad transexual. Bree viaja a Nueva York haciéndose pasar por una asistente social y ese es el principio de un película de road trip diferente: en el viaje vamos a descubrir todos los prejuicios que las personas transexuales enfrentan día y a día y, con ellos, a desenterrar viejos sentimientos de necesidad mutua. La recomiendo.
1) Boys Don’t Cry (“Los muchachos no lloran”, Pierce, 1999)
Ya hablamos de Boys Don’t Cry en el Top 5 de actrices con grandes comienzos. Lógicamente Hillary Swank la descose como Brandon Teena, una chica que en realidad quiere ser un chico y que vive su vida de hombre disfrazando su anatomía femenina. Esta película, basada en una historia real, se mete de lleno en una temática que sólo las películas independientes se animaban a tocar a finales del siglo pasado – el transexualismo – y lo hace con mucha valentía, hablando de los prejuicios que todavía sobreviven en los pequeños pueblos, del miedo a sentirse diferente y del valor a morir siendo fiel a uno mismo. Es excelente y habría que sentar a cualquier amigo homofóbico a verla sin chistar. Un relato crudo y honesto sobre la valentía de animarse a ser uno mismo.
Fuente: http://locoxelcine.com